Esta práctica ha sido parte de culturas antiguas en América del Norte y del Sur, especialmente dentro de la tradición maya, donde sigue siendo profundamente valorada por la salud física y espiritual tanto de hombres como de mujeres. Mucho antes de que la medicina moderna llegara a nuestras comunidades, los mayas se curaban con tratamientos como este, confiando en la sabiduría de la Naturaleza y poniendo la vida en sus manos.
Se recomienda un masaje abdominal cuando se experimentan dolores de cabeza, náuseas, falta de energía o debilidad después de levantar cargas pesadas. Estos síntomas a menudo indican que el poder central de uno se ha dispersado. Para restaurar el equilibrio, los mayas aplicaban masajes abdominales con ungüentos de hierbas para calentar el abdomen. De niños, cuando nuestros estómagos se enfriaban por estar sentados demasiado tiempo, las madres los calentaban con brasas del fuego de la cocina, una práctica que sigue ayudando a las mujeres a reavivar su fuerza interior y a retener su energía.
Tradicionalmente, este trabajo ha sido realizado por mujeres, arraigado en el conocimiento ancestral de las parteras. En el pasado, el dolor abdominal podía indicar un embarazo, y se llamaba a los curanderos para discernir si era embarazo o enfermedad. Los hombres también recibían masajes abdominales, ya que el trabajo duro y el levantamiento de cargas pesadas de la vida diaria podían dispersar su energía central. En nuestra cultura, sin embargo, ningún hombre puede tocar el cuerpo de una mujer a menos que sea asistido por su esposa u otra mujer solo cuando sea necesario.
Este don es uno que Nana Izabel fue llamada a despertar en sí misma. Su misión es ayudar a las mujeres a recuperar su poder central. Durante el masaje, la energía de la paciente se despierta y luego se envuelve con una faja tradicional (cinturón tejido) hecha especialmente para este propósito. Guiada para encarnar y compartir esta antigua técnica, Izabel la ofreció por primera vez a amigos y familiares, dándose cuenta con el tiempo de su profundo valor. Desde que recibió su paquete sagrado (iniciación), se le ha confiado trabajar solo con mujeres, una instrucción que honra con devoción.
*La faja debe comprarse por separado del tratamiento.
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Duración del tratamiento: 1,5 horas o lo que necesites. Estarás en buenas manos.
Intercambio: Q550.00 – Puedes pagar en efectivo o con tarjeta. (El cinturón maya no está incluido) tienes que comprarlo por separado.
sales@lavalovecacao.com
te enviará todos los detalles sobre el Tratamiento. Hay información específica que necesitamos saber de ti antes de recibir el masaje.
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