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Izaias Sajvin Mendoza nació y se crio en una familia indígena en San Marcos La Laguna, Guatemala. A los 14 años empezó a trabajar para Keith Wilson (Keith’s Cacao) como jardinero. Aunque estudió informática y contabilidad, desarrolló un interés creciente por religiones y culturas distintas del trasfondo cristiano en el que se crio.
A través de un sueño en su adolescencia, fue guiado a buscar “el camino perdido”, una práctica espiritual local, lo que le llevó a descubrir que su abuelo era chamán.
Izaias tuvo que esperar hasta estar preparado y, tras años de búsqueda de su camino y propósito, y sintiendo una fuerte llamada a servir como chamán, fue invitado a una ceremonia para unirse a los círculos de ancianos. Descubrió más sobre la historia de su abuelo y cómo estaba destinado a convertirse en sanador; sin embargo, debía cumplir un requisito: casarse.
A los 21 años se casó con Izabel, su esposa y madre de sus 2 hijos, Jason y Leo, y solo entonces fue iniciado en el camino del Chamán del Fuego. Desde entonces ha sido practicante y facilitador, celebrando ceremonias de Cacao y de Fuego, así como lecturas del calendario maya a través de los Nahuales, siguiendo la tradición de sus ancestros y su linaje heredado.
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Izabel pasó sus primeros años trabajando en la costa del Pacífico de Guatemala, ayudando a su madre en su trabajo como recolectora.
Desde muy pequeña tuvo que trabajar en empleos humildes para contribuir al sustento de su numerosa familia, viajando a San Juan La Laguna y dejando atrás a sus seres queridos para asumir estas responsabilidades, ya que perdió a su padre a los 6 años. Aprendió la lengua maya nativa tz’utujil a los 15 años y más tarde conoció a Izaias en San Marcos.
Esta relación impulsó el inicio de su camino de sanación, en el que pudo asistir a ceremonias de Cacao, liberando el sufrimiento ancestral ligado a ella.
Gracias al cacao, crecieron juntos y se fortalecieron en su relación; esto les ayudó a liberar sufrimiento y a conectar más profundamente el uno con el otro.
Después de ser madre de 2 hijos y de apoyar a su marido en su camino para convertirse en Chamán del Fuego, Izabel fue iniciada un año después por su maestra Nan Candelaria Xitamul como chamana. Su llamada a trabajar con embarazos, empoderar a las mujeres y ampliar su conocimiento de las hierbas empezó a florecer en esos años. Ahora está consolidada como sanadora, centrando su trabajo en el masaje abdominal tradicional, los baños de temazcal y como herbolaria.
Créditos de fotografía: Daniel Lopez Pérez